Índice
⦁ Introducción
⦁ Desarrollo
⦁ Conclusión
⦁ Bibliografía
Introducción
A principios del siglo XXI muchas de las especies mexicanas de mamíferos se consideran en peligro de extinción, a causa de la devastación provocada en los ecosistemas que estas mismas especies habitan.
Desarrollo
La cacería ilegal sigue siendo un grave problema: la falta de regulaciones efectivas e incentivos, propician que muchos pobladores salgan a cazar sin una regulación de temporada, época reproductiva, etcétera. Muchos aún justifican en la caza de subsistencia las cacerías sin control ni beneficio para las poblaciones. Por otra parte, aún persisten también algunas cacerías con fines religiosos. Si bien es innegable que poco a poco ha habido un cambio, en parte por contar con leyes más estrictas como la ley de equilibrio ecológico, apoyadas por convenios internacionales como el Convenio Internacional de Comercio de Especies (CITES) o simplemente porque la defaunación ha hecho cada vez más difícil encontrar piezas, aún falta mucho para regular esta actividad.
La mayoría de las especies en peligro de extinción o amenazadas tienen esta condición porque sus hábitats específicos están desapareciendo. Para muchas de ellas esto se debe a que tienen en sí poblaciones pequeñas, adaptadas a condiciones muy particulares en la gran cantidad de microambientes que se forman en el territorio nacional, gracias a que éste se encuentra en una zona de transición sur-norte.
La gran mayoría de los pequeños mamíferos ven en la destrucción de su hábitat la principal causa de su desaparición; sin embargo, es importante destacar dos grupos, que no son los más numerosos pero sí importantes por las interacciones que tienen con el ser humano y la poca atención que se les ha prestado en sus problemáticas de conservación: los mamíferos marinos y los grandes carnívoros.
En nuestro país están presentes prácticamente todas las familias de cetáceos, excepto los delfines de río como el del Amazonas, la súper familia Platanistidae; la beluga y el narval, Monodontidae, y la ballena franca enana, la única de la familia Balaenidae.
Casi todas las especies, además, han sufrido lecherías intensivas, en su mayoría fuera de las aguas mexicanas y tienen bajas tasas reproductivas. Estos estatus de protección corresponden frecuentemente a acuerdos internacionales. Un caso especial son los delfines y las marsopas, como la vaquita marina, frecuentemente atrapados en redes de pescadores en las que perecen por asfixia.
México presenta una gama de carnívoros dentro de su mastofauna nativa. Tenemos varios representantes de los carnívoros, los cuales podemos dividir, arbitrariamente, en dos grupos: los pequeños carnívoros, dentro de los que encontramos a los zorrillos, las comadrejas, los cacomixtles, etcétera. Éstos se encuentran en peligro de extinción, principalmente por la destrucción de su hábitat, o bien por la caza directa; sin embargo, en la mayoría de los casos estos animales tienen tasas de reproducción relativamente altas, que les permiten sobrevivir aún en zonas con alta presión humana, en pequeñas áreas naturales.
El otro grupo de carnívoros importante en México es el de los denominados mega carnívoros o carnívoros de gran tamaño. Estos mega-carnívoros suelen tener mayor cantidad de encuentros con el hombre y su condición de consumidores de carne hace que frecuentemente esas interacciones entren en el plano de los conflictos, ya que actúan en mayor grado con el ganado doméstico y muy escasamente causan la muerte directa de los seres humanos.
De los seis felinos silvestres (Cervantes et al. 2003) que habitan el territorio nacional, el más conocido es el Jaguar (Panthera onca). Esta especie de origen tropical ha sido reconocida como el más poderoso de los depredadores, de ahí que los antiguos pueblos mesoamericanos dieran gran importancia a su presencia (Armella et al, en prensa). Este bello animal se distribuía en todas las zonas tropicales de México. Aunque actualmente se ha encontrado en todo el sureste, principalmente en Chiapas, Quintana Roo y Tabasco, se le ha localizado en estados del norte como Sinaloa, mientras que en el Golfo se han reportado jaguares casi hasta la frontera con Estados Unidos y es posible que entren en ese país.
El Puma (Felis concolor) es un felino que habita en los bosques del norte del país, de donde es originario, y ha migrado hasta el sur del continente. Siendo la única especie, la falta de hábitat ha hecho que las pequeñas poblaciones que aún existen emigren hacia hábitats más tropicales. Su situación es quizá más desconocida que la del Jaguar. Es la única especie de los felinos que no aparece en la norma oficial bajo ninguna condición de riesgo. Para la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza, esta especie es considerada como de “última preocupación” (least concern), lo que quiere decir que no se encuentra en grave situación de conservación, debido principalmente a su amplio rango de distribución, aunque es importante hacer un seguimiento de sus poblaciones.
Otro grupo importante de grandes carnívoros es el de los osos. En México alguna vez habitaron las dos especies de grandes Ursidos Americanos: el Grisli (Ursus arctos) y el Oso Negro (Ursus americanus). El primero aparece en la NOM-059 con el estatus de extirpado del medio natural. En México no se conoce la presencia de esta especie desde los años sesenta del siglo XX (animalesextinción. es). La subespecie que habitaba en nuestro país era el Ursos arctos nelsoni, cuyas descripciones indican que era enorme, pues alcanzaba hasta 1.90 m de alto, parado en dos patas, y más de 300 kg de peso. La principal razón de su desaparición fue la cacería indiscriminada, aunada a su bajo potencial reproductivo. Por ser un carnívoro cazador se le atribuyó la destrucción de ganado en el norte de México.
Conclusión
Debido a la complicación que representa el conservar a los mamíferos en México en el siglo XXI, el incremento exagerado en la población humana, y la destrucción de los ecosistemas naturales en los que habitan ha provocado de manera exorbitante la extinción y el peligro de otras de extinguirse. Provoca preocupación ya que por problemas de corrupción y falta de compromiso de la naturaleza se reducen los hábitats en que viven los mamíferos silvestres grandes y pequeños.
Gracias al cambio de actitud de algunas autoridades y la existencia de leyes de protección hacia los mamíferos ha surgido la esperanza de resguardar y poner a salvo a muchas de las especies en peligro de extinción.
Los mamíferos siempre serán una parte importante en la ecología de los ecosistemas que habitan, pero por su cercanía biológica con el ser humano también serán un importante atractivo para fomentar actividades de interés ambiental, basadas en la observación, la escucha y la interacción con estos maravillosos animales.
Bibliografía
Álvarez V., R. C., R. G. González G., L. Yáñez L. y M. A. Armella. 2003 Historia, biología y conservación de un símbolo olvidado de México: El lobo gris mexicano
Ceballos, G. y M. G. Oliva 2005 Mamíferos Silvestres de México Ed. CONABIO.
Doan-Crider D. y D. G. Hewitt, 2005 El Oso Negro regresa de Manera Natural. CONABIO Biodiversitas No 63: 1-5
Doan-Cider. D. 2002, Por el camino del Oso. Especies enero-Febrero págs 2-8 Ed. Naturalia
Decidí elegir este tema ya que actualmente es uno de los mayores problemas que afecta a la biodiversidad mexicana y lo peor es que a muchas de la autoridades no les interesa resguardar el medio ambiente. Comencé a escribir en base a la lectura de Mamíferos Mexicanos en Peligro de Extinción tomando en cuenta todas y cada una de las ideas que este contiene, así conseguí realizar mi escrito conforme a la descripción del tema dentro de el escrito.

